¿Has tenido alguna experiencia en una playa nudista? Yo, hasta hace una semana, no. Qué espectáculo. Rompamos de una vez por todas una lanza a favor del nudismo. La sociedad ha de reconocerlo. Es sano y natural. Es lo más normal del mundo. La gente, en general, no va a esas playas a observar, ni a exhibirse, ni a buscar sexo. Aunque yo… La verdad… Venga, lo reconozco: ese día observé (un poco), me exhibí (bastante) y tuve sexo (mucho). Pero fue casualidad, lo juro.

Al principio, huy, me daba apuro enseñar mis miembros (“y miembras”). Para qué nos vamos a engañar: ningún cuerpo es perfecto; y el mío, pues menos todavía. Las cosas como son. Una tiene que aceptarse a sí misma y también a sus miembros (“y miembras”).

Me lancé. Sospechaba que algo bueno me podía ocurrir aquella tarde de julio. Además, ¿no había ola de calor? Pues lo mejor sería quitárselo todo, digo yo. Me eché la bolsa al hombro y me planté en la playa nudista. A lo loco. En la bolsa, más bien poca cosa: efectivamente, cargar con ropa hubiera sido una contradicción. Así que nada: toalla, llaves, y, eso sí, mis Tokkets. Cosmética íntima que realce mi belleza al desnudo. Porque a mí, a natural, no me gana nadie. ¡Ja!

Atención, por favor. Paréntesis informativo. Ya lo sabemos todos, pero por si acaso: procuremos que nuestra cosmética íntima tenga componentes ecológicos y orgánicos. En el sexo, como en la vida, cuanto más natural seas, mejor. Yo, aquella tarde, eché en la bolsa un par de Tokkets: un Lubricante Ecológico Base Aceite (con manteca de karité y aceites de coco, almendras y jojoba. Ecológico y natural), y un Potenciador de Orgasmo Femenino natural (con aceite hipérico, agua de saúco ecológico y regaliz). Esa fue mi elección, pero ojo, que cada persona es un mundo. Elige tú lo que mejor vaya contigo. Y sea como sea… Be natural!

Vuelvo a la película de aquella tarde. Ni una revista eché en la bolsa. Total, para qué. Para leer cotilleos, me dije, mejor me quedo en casa. Yo vengo aquí a vivir por completo la experiencia nudista de mis miembros (“y miembras”). Tumbada en la arena, oteé el horizonte. ¿Y qué vi? Pues nada nuevo bajo el sol. Vi pasearse por la orilla a varios miembros (“y miembras”). Alguna depilación extrema. Formas y tamaños variados. Algún órgano curioso. La madre naturaleza, que es muy caprichosa. A los diez minutos, ya estaba aburrida. Ojalá hubiese echado una revista en la bolsa, pensé.

Hasta que a mi toalla se acercó Mauricio (con sus miembros y “miembras” al aire) a pedirme fuego. Le dije que no fumaba, que eso ya no se lleva. Se hizo el natural: “Pero la hora si me la puedes dar”. Vamos a ver, Mauricio. Cariño. Primero, me pides fuego. Segundo, la hora. Tú vienes aquí a ligar, que te estoy viendo venir desde la bahía de Algeciras. Tú lo que quieres es acercarte a mis miembros y a mis “miembras”. Pero tuvo suerte. Me cayó simpático. Era bien majete. Y desnudo, más todavía. Nos pusimos a charlar. A reír. Y luego…

Queridos lectores: como sabéis, el sexo es lo más natural del mundo. Pero cuando Mauricio me llevo detrás de unas dunas y empezamos a amarnos, me di cuenta de que hacerlo en modo nudista es lo más. Allí estaba yo, tan ricamente, fundiéndome con Mauricio, vestidos los dos solamente con los Tokkets (el lubricante y el potenciador de orgasmo), con tantos componentes naturales y ecológicos que da gusto.

Mauricio, amor, tú sabrás mucho de nudismo, pero fíjate lo que has aprendido hoy sobre lubricantes naturales y potenciadores de orgasmo. Y todo gracias a tu amiga, que no te olvida, pero que no creo yo que coincida contigo nunca más. Seamos libres, directos y claros. ¡Viva el sexo al natural!