La vida se nos escapa de las manos. Mira el calendario. Los días vuelan, los meses, ¡los años! Y, si echas la vista atrás, lo ves claro: cuanto mejor estás, más rápido pasa el tiempo. Pues bien, si el sexo es lo mejor de la vida… ¡Alárgalo! Un gel retardante puede ayudarte a retardar la eyaculación.

Explicaré mi experiencia con un ejemplo. Eran mis vacaciones de verano. Felicidad completa, porque además había quedado en la playa con mi amor platónico de la infancia. Solíamos veranear juntos. Nos conocimos a los 8 años y desde entonces ninguna mujer ha ocupado su lugar. Claro que he tenido mis ligues. Mis novias. Mis historias. Que se me entienda bien. Incluso me he casado y me he divorciado, así que fíjate. Sin embargo, nadie me remueve así las entrañas. Desde niños, siempre viví profundamente enamorado de ella. Parece que la estoy viendo todavía correteando por la orilla, sin la parte de arriba del bikini. Nada conmueve como la tierna infancia.

De lo ilusionado que estaba, hasta me duché para ir a la playa. Y a la hora convenida… Apareció Lydia. ¡Correteando por la orilla, sin la parte de arriba del bikini, igual que en aquel entonces! Su cuerpo había sufrido algunos cambios, pero para bien. Su melena batía el aire a cámara lenta, como en las películas. A mí el corazón me iba a explotar en el pecho. Me sonrió como cuando éramos unos críos. Hablamos de esto y de aquello. Parecía que el tiempo no había pasado. Y es que hay relaciones a las que la vida aplica un retardante.

Y ojo porque, más pronto que tarde, Lydia me estampó un beso en los morros. Qué emoción. Habían tenido que pasar décadas para que ocurriera aquello. Yo salivaba miel. Sus mejillas se me clavaban en el alma cuando estiraba una sonrisa. Ay, Lydia. Mi amor platónico de toda la vida. Y va y me sugiere que subamos a su apartamento.

Mmmmmm… Entonces, ¿de verdad cumpliría mi sueño? “Pero, ¿y tus padres, y tus abuelos?”, pregunté. “Mis padres jubilados en Cáceres, y mis abuelos murieron hace 25 años. Yo estoy unos días de alquiler con unas amigas”. “Ah, vale”, le dije, “perdona, es que para mí es como si no hubiera pasado el tiempo”. Qué corte. “Y siento mucho lo de tus abuelos, recuerdo que nos daban sándwiches de nocilla para merendar”. Siempre se van los mejores.

Pero el tiempo ha pasado para todos. Yo, por mi parte, ahora soy más apañado y más precavido. Cuando quiero detener el tiempo, saco de mi mochila el retardador del orgasmo de Toka. Ya lo conoces: es natural. Enriquecido con jengibre, avena, ginseng y lúpulo. Pensado para que los momentos más felices de tu vida duren lo máximo posible. Un poco de gel sobre el pene y aquel atardecer se alargó hasta el infinito.

Qué feliz fui. Todavía, mientras escribo esto, me brillan los ojos sobre el teclado. De alguna manera, sigo en aquella playa. El paso del tiempo es muy relativo. Y más cuando retardarmos la eyaculación.

Haz del tiempo tu mejor aliado.