¿A alguien le apetece un poco de sexo?

¡Que pregunta más tonta!

A quién no. Aunque se acercase el fin del mundo sacaríamos un rato para darle una última alegría al cuerpo. ¿A que sí?

Todo el mundo lo dice sin cortarse: el sexo juega un papel protagonista en la vida. Los tabúes, afortunadamente, uno tras otro, siguen desapareciendo. La gente tiene preferencia por las relaciones sanas, por encuentros que les diviertan y exciten tanto como sea posible. (¿Infinito y más allá es posible?)

Pero no todo el monte es orgasmo. Hay veces que la cosa no funciona tan fácilmente. ¿Te suenan esos desagradables momentos en los que se rompe la magia? Recientemente hablábamos de ellos en este blog.

Pues, qué casualidad. Sin ir más lejos, un nuevo ejemplo me ocurrió el sábado. Sí: conocí a alguien sexy. Yeahhhh. Tuve esa suerte. No siempre me pasa (qué más quisiera yo), pero ciertas noches Cupido se pone las pilas.

Acabamos en su apartamento (en el de mi ligue, no en el de Cupido). Abrió un vino. Puso música. Bajó la luz. Gloria bendita. Todo a pedir de boca hasta que le pregunté si tenía algún gel o lubricante. Algo sexy que nos llevara aún más lejos.

Pues bien. Me plantó delante de las narices un bote de lubricante que, por su color y tamaño, más bien parecía un extintor. Y encima, pegajoso y grasiento por todas partes. Y reseco y usado. Al menos iba por la mitad. Santo cielo. La magia se nos rompió. Qué pena, con lo bien que pintaba. La realidad es cruda. Me tomé el vino de un trago. De camino a casa, le exigí a Cupido el libro de reclamaciones.

Es fácil. A ver si nos centramos. Un Tokket para cada ocasión. Geles y lubricantes ecológicos, higiénicos, en pequeñas monodosis para llevar discretamente en un bolsillo. Perfectos para que los encuentros sean más sexys, más frescos, más excitantes.

Ideales para no romper la magia.

Ideales para que no te pase como a mí el sábado.