¡Ay, qué bien, ya está aquí el calor! La gente se queja mucho de las altas temperaturas, ¿de verdad prefieren el invierno, pasarse el día estornudando por las esquinas, con la nariz como un pimiento morrón? ¿Acaso les gustan las mantas, los mocos, las laringitis? ¡Anda ya, hombre!

Viva el verano. Si algo apetece es escaparse de vacaciones. A la costa, a la montaña, al pueblo de tu abuela, A donde sea (pero que se esté fresquito, por tu padre). Aunque sea unos pocos días. Meter un bañador y tres trapos en una bolsa y pirarse volando, que es gerundio.

Aunque lo malo, ay, qué dolor, será la maldita vuelta. Claro: en vacaciones mucha alegría, mucho selfie y mucho alboroto, pero nada es para siempre. ¡Qué bajón!

Sí. Verás mil recomendaciones para la depresión post-vacacional. Listas de consejos. Artículos en dominicales. Posts en blogs. Colas en consultas de psicólogos. Pero yo, qué quieres que te diga, escribo aquí mi experiencia personal. Y ya me conocéis, yo en estos casos echo mano de mi gran aliado: el sexo. ¿Existe uno más leal y eficiente?

Lo sé. No tienes suficientes vacaciones. Cuando muchos se marchan, tú ya estás de vuelta. Todavía hace calor en la ciudad. Y no tienes aire acondicionado en tu piso de alquiler en el centro. (Yo tampoco, no te fastidia.) ¡Pero dale una alegría al cuerpo!

Estoy harto de repetirlo: el sexo es la mejor manera de llenar el tiempo libre. Y para colmo quema calorías, tonifica los músculos, potencia el riego sanguíneo y mejora tu estado de ánimo (y el de los que están tu alrededor). ¿Que con este calor no te apetece? ¿Hablas en serio? ¡Por favor, que ya somos adultos para andar con tonterías! Haz como yo: dale caña al ventilador (ya di por hecho que aire acondicionado, como yo, no tienes: ni que fuéramos millonarios). Y, si aún así te sigue pareciendo que la cosa en verano fluye menos, potencia tus experiencias. Hazlas únicas gracias a tus Tokkets, que lo mismo los tienes en la mesilla de noche que en un bolsillo de los vaqueros. Lubrica tu verano, haz el amor de manera divertida, que a la vida se viene a disfrutar. Quedarte en la ciudad no es ningún drama.

Tú, a lo tuyo, pimpam, pimpam, a darle al tema. En soledad, en pareja, o en grandes grupos. Recuerda que gracias al sexo se conoce gente. Procura disfrutar porque, tienes que entenderlo, toda España no puede irse a la playa a la vez. ¿Que las cuatro de la tarde no te parecen horas para ponerte a sudar como un pollo en un asador? Pues tienes toda la razón: es igualmente importante la elección del horario para tu desparrame sexual veraniego. Pero, sea como sea, hazme el favor de no llorar por los rincones porque no tienes más vacaciones y la ciudad en verano es un rollo. Como te decía, ya no tienes doce años.

Hazme caso, adapta tus biorritmos al disfrute de tu cuerpo. Venga, va. Abre tu WhatsApp, o mejor todavía: abre los ojos. Busca tu próxima experiencia sexual. ¿A quién tienes a mano? ¿A tu pareja? ¿Al dependiente del súper? ¿O mejor prefieres disfrutar de tu cuerpo sin nadie que moleste? ¡Pues adelante! Aprovecha. Gánate el placer a pulso. Lubrica tu verano.

¿O eres de los que prefieres los resfriados del invierno?