Está pasando, lo estamos contando. A menudo, nuestros encuentros se estropean en el momento más inoportuno. Sin embargo, puede que la cosa funcione de principio a fin. Todo depende de la magia. ¿Crees en ella?

Veamos algunos ejemplos:

  • Conocer inesperadamente a alguien sexy y pasar una noche entera sin dormir es, sencillamente, magia.
  • Que te salga un grano en toda la cara antes de una cita excitante, rompe la magia. Pocos disgustos tan grandes hay.
  • Que, en pleno apogeo, se le escape el nombre de su ex, rompe la magia. Bajó
  • No llevar ropa interior es pura magia.
  • Que se te coloque encima, te aplaste, te impida respirar y por la asfixia se te ponga la cara azul como a un pitufo, rompe la magia. ¡Falta técnica!
  • Que le pidas un gel excitante, para elevar el ardor y la diversión, y te saque un bote enorme de lubricante pegajoso y del año de la polca, rompe la magia. ¿Qué pretende que hagas con eso, cambiarle el aceite al coche?
  • Hacer aparecer de tu bolsillo un Tokket, gel o lubricante, con su diseño chulísimo y cómodo, discreto y limpito… ¡Eso es magia!
  • Celebrar vuestro aniversario cualquier día del año, es magia. Y con juguetes en la cama, mejor que mejor. ¿A que sí? 😉
  • Que, Mientras te estás poniendo a tope, te llame una compañía telefónica para ofrecerte sustanciales mejoras en la contratación de sus servicios, rompe la magia. ¡No cojas el teléfono nunca mais!
  • Despertaros y empezar el día echando un polvo, es magia. ¡Hala, al trabajo bien serviditos!
  • Conocer a alguien, que te suba a su apartamento y aquello parezca un decorado de Cuéntame, rompe la magia. ¡Solo te falta la abuela haciendo ganchillo!

Como ves, hay mil formas de que la magia se estropee, pero otras tantas de que la cosa se ponga cada vez más caliente. Yo lo tengo claro: un Tokket al bolsillo siempre, por si acaso. Porque la magia, si la lubricas, es más fácil que aparezca.