Hala. Ya está aquí el otoño. Los días se acortan y, desgraciadamente, los pantalones y las faldas, se alargan. Las hojas caducan. El buen rollo caduca. Casi todo caduca. Qué bajón, ¿no?

Pero no todo está perdido. Tienes dos opciones: que los nubarrones se te acoplen en la pareja o mantener bien calientes tus relaciones, porque no sé si lo sabes, pero para la próxima primavera todavía falta un huevo. Aquí unas recomendaciones para que las ganas no se os caigan cuales hojas de árboles:

  1. Baile agarrao

Pones música. Te acercas con seducción a tu pareja. Y con la tontería, hey!, pasáis a los resfregones. Y de ahí a la habitación, dejando ese característico rastro de ropa por los suelos. Recuerda que no vale montar una rave en casa, ni de ponerte a imitar a King África en el salón. ¡Ese meneito!

  1. Spa otoñal

¿No asumís que el verano es ya un recuerdo? Si echáis en falta un cuerpo a cuerpo acuático, cogeos de la mano (o de donde prefiráis) y plantaos en un spa. Burbujitas everywhere. Calor, frío, calor, calor, calor, calor, calor, calor… En fin, ya se sabe.

  1. Manta y peli

Nada nuevo bajo el sol (o mejor, bajo la manta). En este otro post os lo advertimos: ojito con las películas o series que de verdad son interesantes. Esas, si acaso, para luego. Ahora mejor algo en pantalla que sirva como excusa para… Ejem, ejem…

 

  1. Discutir

El plan más caliente de todos. ¿No? En pareja a veces es inevitable. Qué digo a veces: SIEMPRE es inevitable. Una minucia lleva a un comentario desafortunado. El comentario desafortunado os lleva a un reproche grave. El reproche grave, a una descalificación personal. Y la descalificación personal, al sexo salvaje. ¿O soy yo el único a quien esto le ocurre? Voy a tener que mirármelo.

 

  1. Tokkets

Sea cual sea vuestro plan otoñal, está claro el objetivo final: darle una alegría al cuerpo. Así que, ¿por qué no ir al grano? Envíale a tu pareja la foto de un Tokket cuando esté en la oficina y enseguida adivinará tus intenciones. O mejor, déjale tu Tokket favorito estratégicamente, junto a sus llaves o sobre su móvil. Que lo vea. Que no haya lugar a dudas. Porque el placer hay que tomárselo muy en serio para que sea muy divertido.

Que el otoño no rompa la magia. Se acabó lo de “un vaso de leche y a la cama”. A partir de ahora, “un tokket y a la cama”.